Páginas

1.1.18

,



Pepi Merisio



nuestros muertos, muy dormidos, en crisálidas de pelo suave, blanco, como fetos, nuestros muertos, con sus bocas circulares exhalando las tibiezas, vahos, sonidos que no escuchan, muy mugientes, nuestros muertos ya no sí, ya no ni nada, gusanitos de la seda en sus crisálidas durmiendo, nuestros muertos con los hilos enredados a los dedos, nuestros dedos, adheridos a las piedras, gravedades, permanencias, fijaciones, al sentido de durar muy pese a todo, tiran, tiran y no caen, no caen al ruido, nuestros muertos, inaudibles, transparentes, más allá de los mellados, simplemente se atenúan, con su peso se atenúan, ¡no es posible!, sí lo es y están pesando como  muertos, como cuerpos muy macizos de memorias y cortezas, sin las alas, sin el polvo, nuestros muertos, todavía como duros, duros dentro de algo suave, sus crisálidas-esponja, sus abrigos, todavía como cuerpos que sentimos, nos golpean, ¿qué sabemos?, casi nada, pesos, pesos, percepciones, sin embargo se atenúan, pesos, pesos, si flotaran, pero no, están pesando, nuestros muertos



30.12.17

·



dice Taneda Santôka: La temperatura cálida de la comida / va
de una mano / a otra mano, y eso sería el gesto hermoso
de acercar. buen año para todos, amigos, seguimos.



Yamamoto Masao